En Logroño da comienzo la etapa del Camino de Santiago, de Logroño hasta Nájera.

El peregrino entrará a la ciudad por el Puente de Piedra, uno de los cuatro puentes que atraviesan el río Ebro a su paso por Logroño.

El camino discurre por la calle Ruavieja, donde se encuentran los 3 pilares del enoturismo de la ciudad.

Interior de una bodega Riojana

Calados o cavas subterráneas

Datan del s. XVI, donde antes se hacía vino y ahora pueden ser restaurantes, exposiciones de arte, etc.

Por su tamaño, uno de los más importantes es el Calado de San Gregorio.

Espacio Lagares

Donde elaboraban el vino los vecinos de Logroño entre los siglos XVI y XIX. Actualmente y tras su rehabilitación se ha incluido una sala de usos múltiples.

Espacio Lagares
Centro cultura

Centro de Cultura del Rioja

Espacio dedicado al mundo de la cultura del vino, los paisajes, el clima, la arquitectura, la historia y su elaboración, edificado sobre los restos del palacio de los Yangüas del siglo XVI.

Además, en su recorrido por esta calle tan singular irá encontrando, los principales puntos de interés de la ciudad.

Iglesia de Santa María de Palacio

Levantada sobre un antiguo palacio real en la segunda mitad del siglo XII. El elemento más característico de toda la iglesia, y uno de los símbolos de Logroño es la torre de forma piramidal, denominada “la aguja”. El templo en su interior conserva una importante riqueza en tallas, así como su retablo hecho por el artífice Arnao de Bruselas en el siglo XVI.

Iglesia Santa Maria Palacio
Fuente

Fuente del Peregrino

Construida en piedra, está formada por un arco rebajado entre dos pilares, friso y frontón.

Iglesia de Santiago El Real

Edificio renacentista situado en la plaza de las Ocas. Durante mucho tiempo fue lugar de reuniones oficiales por lo que aquí se guardaban los documentos y las actas, entre ellos el fuero de la ciudad en 1095, o el rango de ciudad otorgado en 1444.

Iglesia de Santiago El Real
Puerta del Revellín

Puerta del Revellín

La calle Ruavieja da paso a la calle Barriocepo y por ella se sale de los límites de la ciudad antigua, por la Puerta del Revellín, único resto visible del cinturón amurallado que protegía a la ciudad. En torno a ella se celebran actos muy significativos recordando el asedio francés a la ciudad, en las fiestas del patrón de la ciudad.

El camino continúa por la calle Murrieta, donde se ubica nuestro hotel, en el número 1 de esta calle.

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